Espolón calcáneo del corredor: comprender, tratar y eliminarlo
Si has leído mi artículo sobre la fascitis plantar, ya sabes lo que es sentir dolor bajo el talón. Pero hay un nivel superior en la escala de las molestias: el espolón calcáneo. Es mi caso desde julio de 2025, y voy a contarte lo que he aprendido — como corredor, no como médico.
Recordatorio: no soy médico ni fisioterapeuta. Este artículo es el resultado de mis lecturas, mis conversaciones con profesionales de la salud y, sobre todo, de mi experiencia personal. Consulta a un profesional para tu caso específico.
¿Qué es el espolón calcáneo?
En pocas palabras: es un pequeño trozo de hueso extra que crece bajo tu talón. También se le conoce como «espolón de Lenoir». Concretamente, la fascia plantar (esa banda gruesa bajo el pie) tira constantemente del hueso del talón. Cuando tira demasiado fuerte, durante demasiado tiempo, el cuerpo reacciona fabricando hueso adicional en la zona de tensión, como para reforzarse. Solo que esto crea una pequeña excrecencia, una especie de «pico» de unos pocos milímetros.
¿Lo curioso? Este espolón puede llevar ahí años sin causarte ninguna molestia. No es algo que crezca de la noche a la mañana, se construye progresivamente con los años de carrera.
Lo contraintuitivo: ¡el espolón no duele!
Esto es lo que más me sorprendió cuando empecé a informarme. Uno piensa: «tengo un pico de hueso bajo el talón, es lógico que me duela al pisar». Pues no. No es el espolón lo que duele — es la inflamación del tejido circundante, la fascia irritada.
¿Cómo lo sabemos? Porque muchas personas tienen un espolón visible en la radiografía sin haber tenido nunca dolor de talón. Y a la inversa, hay personas con un dolor terrible bajo el pie sin ningún espolón. El espolón es solo un signo de que la fascia ha estado tirando con mucha fuerza del hueso durante mucho tiempo. Un indicador de sobrecarga, si se quiere.
¿Qué significa esto en la práctica? Que intentar «romper» o «retirar» el espolón no sirve de nada en la mayoría de los casos. Lo que hay que tratar es la fascia.
Espolón calcáneo vs. fascitis plantar: no son lo mismo
Mucha gente las confunde, y entiendo por qué: los síntomas son similares y ambas suelen estar relacionadas. Pero es importante diferenciar:
| Fascitis plantar | Espolón calcáneo | |
|---|---|---|
| ¿Qué es? | La fascia (banda bajo el pie) que se desgasta y se inflama | Un pequeño trozo de hueso extra que crece bajo el talón |
| ¿Por qué ocurre? | Demasiado volumen de carrera, demasiada intensidad, gemelos rígidos... | El cuerpo reacciona a la tracción de la fascia produciendo hueso |
| ¿Cómo se detecta? | Con la exploración (el médico presiona y duele) | Solo con radiografía |
| ¿Qué causa el dolor? | La fascia dañada | ¡No el espolón! Es el tejido circundante |
| Relación entre ambas | Puede existir sin espolón | A menudo, consecuencia de una fascitis crónica |
| Tratamiento | Estiramientos, fortalecimiento, reducción de la carga | Lo mismo, + ondas de choque si el resto no funciona |
En resumen: la fascitis es el problema inicial. El espolón es lo que puede ocurrir si no se trata (o si el cuerpo reacciona de forma intensa). Se puede tener uno sin el otro, pero en corredores que acumulan kilómetros durante años, ambos suelen ir de la mano.
¿Cómo se diagnostica un espolón?
La fascitis se diagnostica en la consulta: el médico presiona bajo el talón, tú saltas del dolor y listo. El espolón, en cambio, solo se ve en la radiografía. En una radiografía lateral del pie, se observa claramente la pequeña espícula ósea que apunta hacia adelante bajo el talón.
Pero ¡cuidado con la trampa!: que se vea un espolón en la radiografía no significa que sea el responsable del dolor. Como dije antes, muchas personas tienen un espolón sin sufrir nunca. El médico debe correlacionar la imagen con los síntomas. Una ecografía complementaria también puede mostrar el estado de la fascia y confirmar que es la culpable.
Mi historia: cómo acabé con un espolón
Normalmente no cuento mis problemas en esta web, pero en este caso creo que puede ser útil para otros.
En julio de 2025, después de forzar un poco el entrenamiento, empecé a sentir un dolor bajo el talón derecho que no se parecía a una fascitis clásica. Era más profundo, más sordo, y sobre todo no desaparecía. Radiografía: espolón calcáneo. El tipo de diagnóstico que no te alegra.
Hice lo que todo el mundo hace: fisioterapia. Durante meses, seguí un programa serio: estiramientos de gemelos contra la pared (pierna extendida y rodilla flexionada), rodamiento de pelota bajo el pie, masajes profundos. Mi fisioterapeuta era bueno, el protocolo impecable. Fui constante, 3 veces al día, sin faltar un solo día.
Resultado: ninguna mejora.
El dolor se calmó un poco, muy ligeramente, pero seguía ahí al acecho. Sentía claramente que a la mínima reanudación seria de la carrera, volvería. Es frustrante hacer todo «bien» y que nada cambie.
Mi sensación —y es solo mi opinión— es que los estiramientos clásicos funcionan bien para la fascitis «simple». Relajan los gemelos, reducen la tensión sobre la fascia. Pero cuando hay un espolón, cuando la calcificación está presente y el tejido circundante está irritado permanentemente, los estiramientos por sí solos no siempre son suficientes para reactivar la curación. Se necesita algo más.
Las ondas de choque: mi próxima apuesta
Después de hablarlo con mi fisioterapeuta, voy a pasar a las ondas de choque. Todavía no he empezado en el momento de escribir este artículo, pero quería compartir lo que he encontrado al informarme, porque es bastante interesante.
El principio, en pocas palabras
Se aplican ondas acústicas (algo así como pequeños golpes) en la zona dolorosa. Esto crea microtraumatismos controlados que «despiertan» la zona y estimulan al cuerpo a reiniciar el proceso de curación. Según lo que he leído, actúa en varios frentes:
- Crea nuevos vasos sanguíneos en la zona — más sangre = más nutrientes para reparar
- Reactiva la reparación del tejido — cuando la fascia está dañada durante meses, el cuerpo acaba «olvidándose» de repararla. Las ondas de choque la ponen de nuevo en modo reparación
- Reduce el dolor — las fibras nerviosas se vuelven menos sensibles
- Puede fragmentar la calcificación — en el caso del espolón, puede ayudar a reducirlo, aunque no sea el objetivo principal
En la práctica, ¿cómo funciona?
Según lo que me explicó mi fisioterapeuta y lo que he leído: de 3 a 5 sesiones, una por semana, de 10-15 minutos cada una. Y aparentemente, seamos sinceros: es doloroso. Se habla de un 5 a 7 sobre 10 durante la sesión. Pero es soportable, y el dolor disminuye a medida que avanzan las sesiones.
Los resultados no son inmediatos — hay que esperar de 6 a 12 semanas después de la última sesión para ver si ha funcionado. Los estudios que he encontrado hablan de una tasa de éxito del 60 al 80 % en pacientes en los que la fisioterapia clásica no ha funcionado. Esto es bastante alentador.
¿Focales o radiales?
Hay dos tipos de ondas de choque. Las focales concentran la energía en un punto preciso en profundidad — son las más potentes y las mejor estudiadas. Las radiales son más «suaves» y cubren un área más amplia. Para el espolón calcáneo, según lo que he leído, las focales parecen más adecuadas. Pero no soy experto, tu fisioterapeuta o médico sabrá aconsejarte.
Otras opciones
Además de la fisioterapia y las ondas de choque, esto es lo que he aprendido de mis lecturas:
- Plantillas — una buena talonera de descarga, alivia mucho en el día a día. No es un tratamiento de fondo, pero hace la vida más llevadera mientras se busca la solución.
- El fortalecimiento — el protocolo de Rathleff (elevaciones de gemelos, lentas, con peso) sigue siendo útil porque trata la fascia dañada que a menudo acompaña al espolón.
- El PRP (plasma rico en plaquetas) — se extrae tu sangre, se centrifuga y se reinyectan las plaquetas en la zona. Resultados interesantes según lo que he leído, pero todavía no hay suficientes estudios para concluir.
- La cirugía — el último recurso. Se libera la fascia y/o se retira el espolón. Aparentemente los resultados son buenos (80-90 % satisfechos) pero la recuperación es larga. A considerar solo después de 6-12 meses de fracaso de todo lo demás.
Cómo evitar llegar a este punto
Si aún no tienes espolón calcáneo, ¡enhorabuena! Aquí te explico cómo poner las probabilidades a tu favor:
- No dejes que una fascitis se cronifique — el espolón es a menudo lo que ocurre cuando se ignora o se trata mal un dolor de fascia durante meses. Tómalo en serio desde el principio.
- Aumenta progresivamente — la famosa regla del 10 % de volumen semanal. Una calculadora de ritmos ayuda a ajustar todo esto.
- Estira tus gemelos todos los días — no es glamuroso, no es divertido, pero es probablemente la mejor inversión preventiva.
- Fortalece tus pies — agarre con los dedos de los pies, caminar descalzo en casa, recoger una toalla con los pies...
- Controla tu peso — cada kilo de más supone mayor carga para la fascia en cada zancada. La calculadora de impacto del peso puede darte una idea concreta.
- Alterna tu calzado — no uses las mismas zapatillas todos los días, eso reparte las cargas.
¿Se puede correr igualmente?
Respuesta corta: sí, a menudo. Como con la fascitis, la parada total rara vez es la mejor estrategia — desacondiciona el pie y te expone a una recaída al retomar la actividad. Pero hay que ser inteligente:
- El dolor debe mantenerse por debajo de 3-4/10 durante y después de la carrera.
- No debe haber agravamiento de una semana a otra — este es el criterio principal.
- Reduce el volumen entre un 30-50 % durante el tratamiento.
- Corre sobre superficies blandas cuando sea posible (tierra, hierba).
- Calienta bien — caminata progresiva + estiramientos antes de salir.
- Controla tus ritmos — no es el momento de buscar marcas.
Lo que parece funcionar (según mis lecturas)
- Ondas de choque (60-80 % de éxito cuando la fisioterapia ha fallado)
- Fortalecimiento lento y pesado (protocolo de Rathleff)
- Plantillas de descarga / taloneras (alivio diario)
- Estiramientos diarios de gemelos
- Reducir el volumen de entrenamiento
- PRP (prometedor pero aún en evaluación)
Lo que no hay que hacer
- Creer que «es el espolón lo que duele» — es el tejido circundante
- Querer romper o retirar el espolón — casi nunca es necesario
- Insistir con los estiramientos durante meses si no dan resultado — cambia de enfoque
- Pararlo todo y no moverse — eso debilita el pie
- Encadenar infiltraciones de cortisona — riesgo de rotura de la fascia
- Ignorar el problema y forzar — el espolón no desaparece solo
Mi opinión como corredor: el espolón calcáneo es una calcificación — el cuerpo que «hormigona» la zona donde la fascia tira con demasiada fuerza. No es el espolón lo que duele, es el tejido inflamado alrededor. Si eres como yo y los estiramientos clásicos no han dado resultado después de meses, no insistas — prueba las ondas de choque. Es mi próxima apuesta, y actualizaré este artículo cuando tenga resultados. Mientras tanto: no te quedes estancado con un tratamiento que no funciona. Si nada ha cambiado después de 3-4 meses, pasa al plan B.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre espolón calcáneo y fascitis plantar?
La fascitis plantar es una degeneración de la fascia plantar causada por tensiones repetidas. El espolón calcáneo es una excrecencia ósea que se forma en reacción a estas tensiones. El espolón es a menudo una consecuencia de la fascitis, pero no duele por sí mismo — es la inflamación del tejido circundante lo que causa el dolor.
¿Son efectivas las ondas de choque contra el espolón calcáneo?
Las ondas de choque extracorpóreas muestran resultados prometedores, especialmente en caso de fracaso de la fisioterapia clásica. Estimulan la vascularización y el proceso de cicatrización del tejido. Un protocolo típico comprende de 3 a 5 sesiones espaciadas una semana, con resultados visibles en 6 a 12 semanas.
¿Se puede seguir corriendo con un espolón calcáneo?
Es posible si el dolor se mantiene tolerable (por debajo de 3-4/10) y no empeora. Hay que reducir el volumen, priorizar las superficies blandas y adaptar el calzado. Un cese completo no suele ser necesario, excepto en la fase aguda muy dolorosa.